jueves, noviembre 10, 2011

25 AÑOS, NOSTALGIA Y RECUERDOS.

La nostalgia es, según la wikipedia, no es referida de forma común ni como una enfermedad ni tan siquiera como un campo de estudio, es simplemente un sentimiento que cualquier persona normal puede tener. Yo voy a escribir de cosas que recuerdo con nostalgia pues es muy evidente que no volveré a tener 29 años y aunque no añore aquellos tiempos como tiempos mejores, fueron momentos que marcaron una vida llena de situaciones relacionadas directamente con el baloncesto y todo lo que lo rodea. Esta bitácora tan personal empezó como eso, como un simple ejercicio de memoria que luego se ha convertido en un relato presente de todas las cosas que van pasando a mi alrededor.
Hoy vuelvo a los orígenes y convierto esta entrada en mi pequeño homenaje a una fecha y a unos momentos que marcaron mi vida.

Según el calendario hoy es día 10 de noviembre, tal día como hoy tomaba un avión desde Tenerife para emprender una aventura de unos meses y que ha durado 25 años.
En las primeras entradas de ésta bitácora conté como un viernes de invierno, 7 de noviembre, en Santa Cruz recibí una llamada del entonces presidente de la Federación de Baloncesto de Tenerife, Eliseo Bento, que tenía interés en presentarme a unas personas que venían de la península y que tenían muchas ganas de conocerme.
Recuerdo que quedé con él y sus acompañantes en un bar que había en la calle La Marina, El Chino de toda la vida que ya hace muchos años que no existe, después del entrenamiento con el Tenerife. Recuerdo muy bien como llegué con mi chandall adidas azul de la época, mi bigote y con la mosca detrás de la oreja por saber quienes tenían tanto interés en saludarme. Me encontré con Eliseo, el entonces presidente de la tinerfeña, y me presentó a sus acompañantes, que no eran otros que los directivos que venían con el Zumos Juver nuestro rival en aquella Primera B del día siguiente.
Junto a Juan Valverde, presidente y dueño de Zumos Juver, estaba Chano Méndez, entonces vicepresidente del club, médico de prestigio y gomero de pro como Eliseo Bento. Tras las presentaciones de rigor me comentaron que habían oído hablar muy bien de mi y de mi experiencia en esa categoría, había entrenado al RC Náutico en esa misma liga las cuatro temporadas anteriores con equipos de cantera y no habíamos pasado ningún peligro para mantenernos en la categoría.
Me comentaron que estaban pensando en el cambio de entrenador y que yo, en ese momento ayudante de Moncho Monsalve en aquel primer experimento del Tenerife, les podía interesar como sustituto del entonces entrenador.
Mi respuesta en aquel momento fue que independientemente de que me interesara o no, teníamos que esperar a que se jugara el partido del día siguiente y luego sería un buen momento para hablar del tema. Según me cuentan, alguno de los protagonistas de aquella reunión, hubo un momento de la misma en que me levanté de la mesa donde estábamos sentados, nada más llegar tras las presentaciones, para ir al servicio, y dada mi pinta con chandall adidas azul eléctrico, bigote y zapatillas de deportes, los que habían venido se dijeron unos a otros si se iban en ese momento o esperaban para hablar conmigo. Hubiese estado bueno que se hubiesen ido porque toda esta historia de 25 años hubiese sido muy diferente.
Tras aquel partido que ganamos, el Tenerife al Juver me refiero, por 103 a 91 y después de pedir permiso al presidente de mi club, Enrique Alfonso, me volví a reunir con aquellas personas que estaban interesadas en darme una oportunidad lejos de casa. Dos días después, un lunes día 10 volaba para Alicante para entrenar hasta el final de la temporada al Zumos Juver de Murcia, colista del grupo impar de aquella Primera B 86/87 que había sumado una sola victoria, frente al Santa Coloma por 87 a 85, en siete jornadas disputadas.
Mi primer entrenamiento en el Príncipe de Asturias sería al día siguiente, un martes 11, donde empezaron las sorpresas en forma de renuncia de uno de los americanos a entrenar,Kevin Ross, y que se consolidó en mi primer partido con el Juver en Murcia frente al Valvi de Girona unos días después, el sábado 15, con derrota por 72 a 92. En la crónica del Mundo Deportivo del día siguiente se hacía referencia a la negativa de jugar por parte de Kevin Ross y ni siquiera se me mencionaba que había debutado con una abultada derrota.
Repasando las noticias de aquella época me encuentro que el entrenador cesado en el Juver, al que tampoco vale la pena dar más importancia, comentó en unas declaraciones que ni me conocía, cosa que podía entender pues para él era su primera temporada en aquella liga, y que Canarias solo importaba técnicos. Como pasa el tiempo y las vueltas que da la vida.
Aquel primer Juver Murcia en Primera B estaba compuesto por Josean Betolaza, Germán Aparisi y Antonio Serrano, éste último todavía en edad junior, como bases, en los puestos de escoltas y aleros estaban Josema Salgado, Joaquín Bujeque, Pepe Ribera y Randy Owens más la ayuda de Antonio Fuster como junior, en los pívots jugaban Javi García, Juan Ruiz, Mike Williams y Andrés Díaz con ficha junior. Unas semanas más tarde se sumó Xavi Tres que jugaba en el Canarias de La Laguna.
En el equipo me ayudaban como asistentes y delegados unos amigos a los que siempre recordaré pues ellos no solo me ayudaban en la pista sino también fuera de ella. Estos eran Chema Artero, Pedro Micol (QEPD) y José Antonio Navarro.
Como curiosidades, leyendo la crónica me encuentro que uno de los dos árbitros fue Kiko De La Maza, en activo todavía en la ACB, y que, según el comunicado, el Juver intentaba fichar a Alex Stivrins, un fenomenal jugador que jugó en la ACB y en la NBA durante muchos años para suplir la baja de Kevin Ross con su agente Miguel Ángel Paniagua. La realidad fue bien diferente y el americano que llegó una semana más tarde fue el potente pívot Michael Williams que jugó una temporada y media en Murcia. Por cierto buscando detalles del bueno de Mike he encontrado este reportaje en youtube sobre su vida, espero que se recupere completamente, su vida tras el baloncesto y convertido en guardaespaldas profesional ha estado llena de tremendas vicisitudes.
De lo que pasó aquella temporada en Murcia podría contar muchas anécdotas, del trabajo con Randy Owens un ídolo que se hacía querer con su rendimiento en la pista, de la capacidad para involucrarse de los jugadores nacionales y de su perseverancia en el trabajo. De los partidos en el Príncipe con un ambiente extraordinario en cada jornada que jugábamos en casa, de lo sufridas que fueron las victorias y de aquella victoria final en Córdoba frente al Colecor por 97 a 122 que nos libró del descenso jugando con Tony "Fenómeno" Simms en lugar del lesionado Randy y haciendo pareja con Mike Williams, entre ambos anotaron 49 puntos de los 122 que anotamos en aquella noche loca cordobesa con varios autobuses repletos de aficionados que fueron desde Murcia para animarnos, De aquellos primeros escarceos con la cantera que controlaba Maristas casi en su totalidad. Eran sin duda tiempos en los que el baloncesto entraba en Murcia como una bocanada de aire fresco en una ciudad donde el fútbol era y es el deporte más seguido con mucha diferencia.

Para terminar esta entrada llena de recuerdos y de momentos, casi todos felices, os dejo con una de las mejores canciones de aquel 1986. Dire Straits, mi grupo preferido de siempre, con su Walk of Life, lleno de ritmo y en vivo en un concierto de aquella época en Sidney, Australia.

2 comentarios:

FERNANDO dijo...

Recuerdo bien a Mike Williams.... cuando la FEB todavía permitía que los árbitros de la antigua 2ª División Nacional actuásemos en partidos amistosos de aquella Primera B, me designaron para un Juver Murcia - Mayoral Maristas Málaga entrenado por Javier Imbroda. El duelo Randy-Williams contra los Smith del Mayoral, Mike y Ray, fue tremendo, saltaban chispas, y desafortunadamente le pité una "chorrifalta" a Mike Williams que le costó su eliminación del partido... bueno... el cabreo que cogió fue de esos de aquí no te menees, tan es así, que entre Randy y dos o tres jugadores más de Juver lo tuvieron que sujetar a aquella bestia parda (con todos los respetos) porque si no es que me "traga" entero, madre mía, que rato más malo........

ERNESTO dijo...

Sí, a veces una aventura dura toda una vida, otras, pequeñas aventuras dispares marcan la misma. En tu caso, te envidio: has conseguido mantener el baloncesto en lo alto de tu corazon y como parte de tu trabajo.Un exito.Basta con eso...¿no te parece?
Un abrazo
Ernesto.