jueves, noviembre 04, 2010

LA ENTRADA PERDIDA: BALONCESTO Y CICLOS

Se ha perdido la entrada que tenía por título, Baloncesto y Ciclos de vida, no se que ha pasado y lo peor es que tampoco tengo una explicación razonable a lo sucedido. Trataré de recomponerla en la medida de las notas que tenía y lo poco que estaba guardado.

El baloncesto suele ser una fuente inagotable de noticias para los que hemos vivido para, por y el baloncesto desde hace muchos años. En algunos casos suele ser hasta una situación un tanto agobiante el buscar por la mañana o durante el día lo que ha acontecido en nuestro círculo más cercano o incluso más allá de océano. Creemos, y nos equivocamos, que el baloncesto es el ombligo del universo y sin sus “interactuaciones” propias de su sexo, ninguno por cierto, no se podría vivir.

Nos pasa a todos, a los que hemos vivido el ciclo de haber jugado al minibasket, en mi caso hace más de 45 años, luego haber pasado por casi todas las categorías como jugador, muy malo por cierto, y llegar a entender que lo más inteligente para poder seguir ligado íntimamente era convertirse en entrenador, luego están los que llegan con el ímpetu propio de algo nuevo que entra por sus retinas y lo quieren hacer algo muy suyo como simples aficionados de a pie en los partidos más informales o aquellos que se gastan sus “perricas” para ver este espectáculo allá donde se le ofrezca diversión, calidad, mates estratosféricos o tiros desde el infinito.

Hay muchos más grupos de riesgo de contraer este virus, hay, por ejemplo, el del jugador que inicia su andadura y ese tiempo que está inmerso es alguien comprometido y sentido con la causa, otro caso también es el del padre o la madre, o ambos incluso, que mientras dura ese periplo de amor odio de su hijo con el baloncesto, ellos sufren una mutación considerable para convertirse en, algunos casos,

auténticos expertos en la materia, pasando de ser simples aficionados de grada a auténticos "sabios" en la materia después de ver a su hijo o hija, jugar en un par de categorías y hacer el consiguiente seguimiento analítico de la situación. Luego en estos dos casos, ese periplo termina por aburrimiento, estudios, madurez y entrada de nuevos estímulos.


El que jugaba y luego deja de jugar y deja de hablar de ello hasta que se hace mayor y vuelve al mismo ciclo, su hijo querrá que juegue al baloncesto, y los padres seguidores ante la baja de su hijo de lo que para ellos ha sido un motor durante algunos años se refugian en otros menesteres y actividades que no tienen nada que ver con el baloncesto, unos vuelven al fútbol que era su hábitat habitual, otros se enganchan al senderismo los fines de semana y algunos incluso quedan inoculados para siempre en forma de ver los partidos de la tele. Tiene que haber de todo, es ley de vida.

Yo, en todos estos años de relación promiscua y carnal con el baloncesto, he podido encontrarme con casi todos los estereotipos posibles. He jugado o entrenado con jugadores que eran auténticos fanáticos del baloncesto y que tras perderlos de vista algunos años, al encontrarme con ellos no solo no hacen seguimiento alguno del mismo, sino que además no tienen el más mínimo interés por el baloncesto. De esos conozco algunos que luego cuando son padres y cuando sus hijos empiezan a buscar una actividad que les ayude en su formación, prefieren que practiquen otros deportes o hagan música, por poner un ejemplo, antes que los líen con esos fines de semana que ya ellos conocen muy bien.

Otros no, también los hay afortunadamente, estos empiezan ese nuevo ciclo de una vida que conocen muy bien, fomentan y ayudan a los entrenadores de sus hijos, saben lo difícil que es, explican y calman a los otros padres en los momentos de la competición, en resumidas cuentas siguen unidos a ese cordón umbilical que durante años les ayudó en su formación y en sus relaciones.


Luego existe el padre que tiene mayor implicación por su dedicación al deporte, profesional o no, en la que además de ser padre es delegado, directivo o incluso entrenador, como es mi caso, en los que aunque intentemos desligar nuestra situación personal del ambiente que nos rodea, se nos hace muy complicado, entre otras cosas porque es nuestro hijo el que se encuentra implicado en ese aspecto de la vida que cuando estás formandote es tan importante. Es complicado y difícil abstraerte de la realidad, más si está tu hijo o tu hija por medio, pero en la mayoría de los casos los padres intentamos estar un escalón por encima que nos permita ver todas las aristas que hay en esa complicada relación, mucho más si eres entrenador. En muchos casos esa parte de nuestra vida llega a su fin cuando nuestro hijo dice hasta aquí hemos llegado, luego, si no eres profesional evidentemente, tu periplo también termina, poco a poco eso si, pero termina difuminándose.


En este periplo van quedando los madrugones, los viajes cortos o largos dentro de tu Región o fuera de ella, los desayunos rápidos en cualquier pueblo mientras están calentando, el aperitivo y las cañicas tras los partidos, las comidas y cenas de hermandad, las pruebas para jugar en la selección, los entrenamientos de domingo por la mañana y por la tarde, las alegrías por estar o las decepciones por no estar, los torneos, los sectores, los Campeonatos de España de Selecciones, las victorias, las derrotas, los cabreos con los árbitros, con tus entrenadores o los de tu hijo, que es lo mismo, y asi un sinfín de situaciones que van quedando guardadas en tu cerebro y también en tu corazón, que luego te ayudarán a ti y a tu hijo, por supuesto, a enfrentarse a otras situaciones de la vida. Durante todo este camino, muy largo en algunas ocasiones, pretender que todos estén en la misma línea es imposible e impensable, de eso no tengo la menor duda, pero los ciclos se van cumpliendo de forma ineludible.


Para terminar esta entrada había una canción tremenda de los mejores de siempre, Dire Straits, con su especial Walk of Life en vivo y en directo. No creo que Teddy Bautista y sus "esbirros" de las SGAE fueran los responsables de la pérdida anterior pero de todas formas es una posibilidad. Creo que el Walk of Life es buena canción para esta entrada, perfecta más bien. No es la misma actuación, pero que más da, son Dire Straits.

6 comentarios:

andres h. dijo...

Creo que está siendo un tanto excluyente con respecto a personas muy importantes, que no son ni más ni menos que eslabones en la cadena del baloncesto. Todos los que estamos en este mundo, con mucha o poca experiencia, con mayores o menores conocimientos, tenemos derecho a mostrar nuestras opiniones. Las suyas no son las únicas válidas, y a veces tampoco las mejores, y sin nosotros, los seguidores y paganos de este deporte, Vd. no tendría posibilidad de trabajar ni escribir sus opiniones sobre baloncesto ya que no tendría público. Un saludo.

José Felipe Coello Fariña dijo...

Andrés h., gracias por tu punto de vista, pero sinceramente no lo entiendo. No se a que te refieres con excluyentes y sobre quien o quienes dan su opinión. Las opiniones, evidentemente son eso opiniones, por eso yo doy la mía, que no es mejor ni peor, es la mía.
Sobre el trabajo, ahora no es mi trabajo y profesión, aunque lo ha sido durante años y sobre el público, no busco público cuando escribo, aunque evidentemente este blog lo tiene y mucho.
Si quieres me explicas mejor el comentario y si necesitas más explicación te la doy.
Un cordial saludo y muchas gracias.

andres h. dijo...

Buenas tardes. Me refiero a que da la impresión de que es su opinión que los padres que llegan al mundo del baloncesto con sus hijos, son unos advenedizos y que carecen de fundamentos y experiencia para opinar. Los trata con cierto desprecio en su entrada y con un toque de hironía poco adecuado. Lo que quiero decir con mi comentario es que creo que tienen tanto derecho como el que más a emitir su opinión, siempre desde el respeto y que el hecho de que lleven poco tiempo aquí no es excluyente. Yo hoy opino sobre baloncesto y mañana, si me apetece, opinaré sobre peras limoneras en otros foros, otra cosa distinta es que insulte al agricultor.

José Felipe Coello Fariña dijo...

Andrés, no se si has entendido mal lo que he escrito o yo me he explicado mal, que también puede ser.
Cualquiera y cuando escribo cualquiera es cualquiera, puede opinar de lo que quiera y eso es lo que trato de explicar, los diferentes estereotipos de padres con los que me he encontrado y me encuentro en más de 35 años de carrera como entrenador.
Cada uno es libre de opinar, incluso yo, sobre lo que quiera siempre y cuando no ofenda con sus palabras.

Yo no puedo insultar al agricultor pues yo también lo soy y trato de recoger el mejor fruto de mi cosecha. Siento mucho si te has podido sentir insultado, nada más lejos de mi intención.
Gracias por tu participación.

Lucía Sánchez dijo...

En mi caso, como madre y bloguera causal (que mi hija e hijo jueguen al baloncesto) no veo menosprecio en la entrada de Felipe Coello. Podré disentir en uno u otro aspecto de la entrada pero cuando la leí por primera vez, antes de la extraña desaparición, hubo párrafos muy interesantes.
No obstante, si ha habido confusión o no, celebro la aparición de una nueva estrella en la Nube. Suerte Andrés en la nueva andadura, que espero que no sea triste y solitaria como la figura de don Quijote por la manchega llanura (referencia a mi querido León Felipe)

José Felipe Coello Fariña dijo...

Desde luego la de ofender no era mi intención, eso si que lo tengo claro.
He recuperado gracias a otro blogero con más conocimiento, el amigo Paco de Cartagena, la primera entrada que se perdió por mi falta de astucia y ardiles, como ahora no tiene espacio lo que haré es que la parte que se perdió la pondré a modo de comentario.
Si Andrés, por esto o por lo que sea, se ha animado a contribuir en nuestro basketblog murciano mejor. Cuando podáis me pasáis el enlace. Gracias a ambos.