
También son fechas complicadas y llenas de recuerdos, en unos días hace tres años que mi padre se marchó de nuestro lado, físicamente al menos, y ahora, cuando los tiempos no son tan buenos como antes, lo echo más en falta que nunca. Debo ser un poco egoísta, lo se, pero lo escribo como lo siento, cuando los sentimientos se agudizan, por las razones que sean, la melancolía y la tristeza por los que no están a nuestro lado se acentúan, ese es al menos mi caso.


Supongo que será normal que los palos y malos momentos que uno se lleva son la parte de ese aprendizaje que supone el corto o largo trayecto que nos toque vivir y que normalmente son los que más dejan marca cuando te toca echar la vista atrás. Y ojo que no tiene nada que ver, en ninguna escala de valores, las pérdidas de los seres queridos con cualquier otra situación que te toque vivir. Y esto lo digo básicamente por mi.
Creo que lo peor de vivir situaciones más o menos extremas es que gracias a ellas te das cuenta de la realidad en la que vives. Mientras no llegas a ellas la vida es una burbuja en la que cada uno se muestra como le interesa.
Los amigos, como dice un célebre anónimo, son como los taxis, cuando hay mal tiempo escasean.
Los antiguos era más proclives a dejar citas sobre la amistad y Epicteto de Frigia, un filósofo grecolatino que vivió hace casi dos mil años dijo que el infortunio pone a prueba a los amigos y descubre a los enemigos. Es la pura realidad, nos puede gustar o no, pero es absolutamente real. Yo incluso ahondaría más en el tema y diría que esos posibles infortunios, que muchas veces solo sirven para cambiar a mejor, sirven para ver la realidad exacta de lo que te rodea más cerca, con sus pobrezas y sus miserias, con esas ganas de crecer aunque sea pisando al que tienes más cerca para subir escalones o simplemente para poder decir que sigues viviendo a costa de aquel que un día fue tu amigo y que ahora no pasa de ser un auténtico desconocido.

Los antiguos era más proclives a dejar citas sobre la amistad y Epicteto de Frigia, un filósofo grecolatino que vivió hace casi dos mil años dijo que el infortunio pone a prueba a los amigos y descubre a los enemigos. Es la pura realidad, nos puede gustar o no, pero es absolutamente real. Yo incluso ahondaría más en el tema y diría que esos posibles infortunios, que muchas veces solo sirven para cambiar a mejor, sirven para ver la realidad exacta de lo que te rodea más cerca, con sus pobrezas y sus miserias, con esas ganas de crecer aunque sea pisando al que tienes más cerca para subir escalones o simplemente para poder decir que sigues viviendo a costa de aquel que un día fue tu amigo y que ahora no pasa de ser un auténtico desconocido.
En el baloncesto también pasan cosas, que si estas atento y no pierdes detalles, te enseñan claramente a conocer la realidad de unos y otros. El volver a disponer de más tiempo libre del que tenía hace un mes, me permite el ver más de cerca el trabajo de unos y otros.
Lo más divertido es lo nerviosos que se ponen algunos que creen ver fantasmas detrás de cada esquina. No los tomo en cuenta, es normal y de mediocres el tener esa sensación similar a lo que algunos pueden llamar inseguridad y otros, de manera más dramática, llaman miedo escénico, por aquello de lo artista que pueden llegar a ser algunos de estos personajes. De todas formas es lo que hay, nos guste mucho, poco o nada.
Yo voy a seguir mi camino, como lo llevo haciendo ya muchos años, intentando no poner zancadillas ni empujando a nadie para salir adelante, es cuestión de estilo y sobretodo de formación, y la mía, gracias a gente como mis padres, me enseñaron que no hacía falta nada de eso para ser feliz y que las cosas hay que ganarlas con trabajo y dedicación, y a eso es difícil ganarme. Es complicado ser uno mismo en algunas ocasiones pero es mucho mejor sentirse bien intentándolo que dar por pérdida la batalla del día a día por falta de coraje o por exceso de miedo. Eso si, si quieres que te respeten, empieza por respetarte a ti mismo.
Un poco de música para terminar esta entrada llena de reflexiones personales. Como se que a algunos de mis más fieles lectores les gustó la música de Los Chicos del Cartón de Leche, The Milk Carton Kids, les dejo otro tema que también es muy bueno de su álbum The Ash & Clay, se llama Snake Eyes, Ojos de Serpìente, y viene al pelo. Este álbum, por cierto, estuvo nominado a los Grammy del 2013 como mejor disco de folk. Totalmente recomendable.
Lo más divertido es lo nerviosos que se ponen algunos que creen ver fantasmas detrás de cada esquina. No los tomo en cuenta, es normal y de mediocres el tener esa sensación similar a lo que algunos pueden llamar inseguridad y otros, de manera más dramática, llaman miedo escénico, por aquello de lo artista que pueden llegar a ser algunos de estos personajes. De todas formas es lo que hay, nos guste mucho, poco o nada.

Un poco de música para terminar esta entrada llena de reflexiones personales. Como se que a algunos de mis más fieles lectores les gustó la música de Los Chicos del Cartón de Leche, The Milk Carton Kids, les dejo otro tema que también es muy bueno de su álbum The Ash & Clay, se llama Snake Eyes, Ojos de Serpìente, y viene al pelo. Este álbum, por cierto, estuvo nominado a los Grammy del 2013 como mejor disco de folk. Totalmente recomendable.
1 comentario:
Pues sí, preciosa la canción, y preciosa la entrada; cada vez me reafirmo más en que ostrar los sentimientos es de valientes, en contra de lo que piensa mucho "duro"...un abrazo, y seguro que los padres están ahí arriba mirando orgullosos a lo que han dejado.
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