viernes, octubre 24, 2008

UN ABRAZO MUY FUERTE

Esteban Pérez es, sin ninguna duda, uno de los mejores jugadores a los que he podido entrenar en toda mi carrera deportiva. Creo que hablar de sus circunstancias y de sus problemas en España, ahora mismo es perder el tiempo, ya he explicado algunas veces como se ven los temas dependiendo desde la ventana desde donde se miren.

Siempre dije y diré que solo la mala suerte que se encontró en su camino, es la responsable de que hoy no sea un jugador recordado y admirado, como lo es en Argentina, en nuestro pais y solo ese momento en el que se equivocó al escoger un camino, siendo muy joven, marcó desgraciadamente su trayectoria en el baloncesto español.

Siempre que puedo trato de mantener una relación lo más cercana posible, teniendo en cuenta la distancia, con los jugadores con los que he disfrutado en la cancha o me han hecho disfrutar con su juego y su trabajo. En el caso del "Gallo" Pérez, siempre he tratado de mantene ese vínculo, incluso hace unos años, en el 2002, viajé a Sunchales para verle jugar con su equipo el Libertad que jugaba la Liga Sudamericana. Allí viví con él unos días muy intensos de baloncesto y me dió la oportunidad de conocer a su familia y a su pequeño Joaquín, que tenía escasamente un año.
Hoy escribo esto porque no puedo remediar el dolor y la angustia que me produjo la noticia de la muerte del pequeño Joaquín, en un accidente allí en la Argentina. La muerte de un hijo es una de las experiencias más duras y dolorosas a las que se puede enfrentar un ser humano.

Yo no se escribir lo suficiente para poder expresarle a Esteban lo que siento ahora mismo, tampoco busco que él lo lea, solo trato de manifestar mis sentimientos por la marcha de un niño al que conocía y del que me siento muy unido a su padre desde la distancia.
Ya se lo dije a él a través del messenger, no tuve fuerzas para hablar por teléfono con él y oir su voz, la sensación que me invadió es difícil de compartir, pero creo que sus amigos que dejó en España deben conocer la noticia. ahora me siento más unido a él que nunca y espero que supere este trance en su vida. Él siempre ha luchado contra corriente y sabe muy bien como hacerlo, gracias a su caracter todavía hoy es el tercer máximo anotador de la historia del baloncesto argentino de primera división con más de 12.000 puntos en 17 temporadas, jugando más de 700 partidos oficiales, además de ser internacional con su pais y un deportista de élite de primera línea. Quiero que sepa que yo y toda mi familia nos sentimos muy cerca de él en estos momentos.
Hace unos años el inigualable Eric Clapton pasó por una situación familiar muy parecida, de ese mal paso salieron estas letras de su maravillosa Tears in Heaven, Lagrimas en el cielo:

Dirías mi nombre, si me ves en el cielo?
Sería lo mismo, si te veo en el cielo?

Debo ser fuerte y continuar
porque se que no correspondo al cielo.

Agarrarías mi mano, si me ves en el cielo?
Me ayudarías a pararme si me ves en el cielo?
Encontraré mi salida a través de la noche y del día,
porque sé que no me puedo quedar aqui en el cielo.

El tiempo puede tirarte,
El tiempo puede vencer tus rodillas,
El tiempo puede romper tu corazón,
Estuviste pidiendo por favor? Pidiendo por favor?

Detrás de la puerta,
Hay paz, estoy seguro,
y se que no habrá mas lágrimas en el cielo.

Sabrías mi nombre, si te veo en el cielo?
Sería lo mismo, si te veo en el cielo?

Debo ser fuerte y continuar,
porque se que no correspondo aqui en el cielo.



3 comentarios:

Juan Carlos García Gómez dijo...

Siento lo del Gallo. Mucho ánimo desde aquí, a miles de kilómetros de uno que por aquel entonces era un crío que admiraba su juego, su entrega, su picardía incluso (cuando se hacía el 'invisible' pidiendo una toalla junto al banco para que no lo viera la defensa y aprovechar una contra), sus peleas en el poste bajo cuando hacía falta, su mortífero tiro de tres puntos.
Un abrazo muy grande.

Antoñito dijo...

Mala noticia la que das Felipe, simpre se ha dicho "cuando seas padre, comeras huevos" y bien cierto que es, ahora que soy padre no acierto a entender todo lo que se le tiene que venir encima al bueno de Esteban Perez. Otro abrazo muy fuerte "Gallo".

ERNESTO dijo...

No sabía nada...ni siquiera que tenía una criatura...¡Dios!(¿existe?)
En fin...Un abrazo muy fuerte de su ex-compañero de equipo