lunes, septiembre 22, 2008

CLARENCE KEA O SIMPLEMENTE Mr REBOTE

Hace ya unas semanas que mi buen amigo Carlos Jiménez de Solobasket me pidió una colaboración sobre algún jugador o situación vivida en los últimos años. Después de darle vueltas a la cabeza y buscar el tiempo donde no lo tengo, aunque por lo que me dicen alguno piensa lo contrario, se me ocurrió escribir sobre el bueno de Clarence Kea.
Un fenómeno en toda regla y del cual conservo un magnífico recuerdo. El hecho de tener el récord de rebotes en un partido oficial de ACB y además dar la casualidad de ser yo, en ese momento el entrenador, creo que me permite escribir estas líneas donde aclaro un poco quien era Clarence Kea para el baloncesto europeo durante muchos años. Espero que os guste.

Ya han pasado unos cuantos años desde que tuve la oportunidad de entrenar a Clarence Kea en Murcia, y digo la oportunidad porque seguramente en más de 30 años como entrenador profesional nunca entrené a nadie como él. A Clarence lo fichamos aquel verano del 91 después de haberlas pasado canutas en el final de nuestro primer año en ACB tras haber cambiado a Tom Gneiting por Mark McNamara. Clifford Luyk era el entrenador elegido para esa temporada y él se empeñó en fichar por encima de todas las cosas a un seguro en el rebote, el incluso dio el nombre y ayudó en la negociación de su contrato.
En la jornada 16ª el club me colocó como entrenador después de haber relevado a Clifford que solo había dirigido 6 partidos y al onubense Fernando Sánchez Luengo que había dirigido las siguientes 9 jornadas. En ese momento de la competición llegábamos con 6 victorias y 9 derrotas, Clarence Kea junto a Ralph McPherson eran una sólida pareja de extranjeros en un equipo bastante cortito donde sobresalía el extraordinario talento nacional de Nacho Suárez y la siempre importante aportación de jugadores como Julio Torres, Eduardo Clavero, Alberto Sanz, Javier Ibáñez y Paco Martín, junto a ellos estaban los jóvenes murcianos Juanjo López y Josema Prado.

El trabajo con el "Señor de los Rebotes" era muy sencillo, el siempre hacia lo indispensable para cumplir con su trabajo, era un profesional muy listo que no derramaba una gota de sudor más de las necesarias y no hacía un salto más de los que hicieran falta para terminar su trabajo diario. Creo que en una temporada completa se podrían contar con los dedos de una mano los mates que realizó en los entrenamientos, y si incluimos los partidos vamos muy justitos con las dos manos, lo suyo, estaba claro, no era de cara a la galería.

Cuando llegó a Murcia ya tenía 32 años y os puedo asegurar que midiéndolo con cariño no sobrepasaba de ninguna manera el 1,98 , pero el se reía mucho con estas historias de más altos o más fuertes, el siempre sabía lo que tenía que hacer, ni más ni menos. Antes comenté que no jugaba de cara a la galería, eso es muy cierto, pero si os puedo asegurar que era un verdadero espectáculo verlo jugar, siempre activo, casi siempre con una sonrisa en su cara que descomponía a los rivales más fieros y siempre con palabras de apoyo para sus compañeros en el afán de ganar partidos. Sus números con Clifford o Fernando eran siempre buenos y cuando me tocó dirigirlo, nos conocíamos bien pues los meses anteriores había viajado y estado en casi todos los entrenamientos con el equipo, sus números todavía se hicieron mucho mejores.

Teníamos un partido antes de las Fiestas de Navidad con el Breogan de Lugo que dirigía José Antonio Figueroa y en el que jugaban Boise Winters y Randy Allen, dos jugadores que como él habían tenido pasado NBA. Teníamos pendientes cuantos días íbamos a dar de vacaciones en esas fechas, todos querían estar en sus respectivas casas en esos días, y Clarence me dijo que si ganábamos holgadamente le daría a los dos americanos algún día más para poder viajar a Estados Unidos, pues volvíamos a jugar el día 29 de diciembre en casa contra el Gran Canaria.
La noche del 21 de diciembre batió el record de rebotes, aun vigente, con un total de 29 capturas, 11 de ellos en ataque, además de terminar con 44 puntos de valoración para que el equipo ganara por 83 a 73 y superara el basket average del partido de ida. Fue una noche asombrosa en la que Clarence siempre estaba por delante de sus defensores a la hora de ir al rebote y la que se quedaba por detrás, pocas veces, usaba su llave maestra de colocar hábilmente el brazo encima del hombro del rival y no dejarlo saltar con lo que le reboteaba por detrás con su escaso 1,98. Increíble, pero esa era una de sus características más importantes en su juego. La cara de desesperación de Jose A. Figueroa era un auténtico poema.

Clarence
voló a Texas y luego volvió para jugar frente al Gran Canaria de Manolo Hussein al que le endosó 22 puntos, ese no era su fuerte, y 18 rebotes para terminar con 37 de valoración jugando 34 minutos y tras entrenar solo un día antes del partido, en el que por cierto ganamos 108 a 85.

De esa temporada podría contar innumerables anécdotas personales de un jugador que se llevaba bien con todos y especialmente bien con nuestro fisio, Diego Albadalejo, al que cariñosamente llamaba "Papi" y al que se sometía diariamente para que este le diera masajes o simplemente le tratara de alguna cosa que siempre le dolía en su cuerpo que era como una auténtica mole de músculos que lo hacía prácticamente inamovible dentro de la zona.

De esa jornada 16 a la 34 que cerraba la liga regular ganamos 10 partidos más para terminar con 16 victorias y 18 derrotas lo que nos dio derecho para jugar el play off por el título frente al Elosua de León que nos ganó en el tercer partido en su cancha tras una eliminatoria muy intensa en la que Clarence promedió casi 13 rebotes por partido los mismos que había promediado durante toda esa temporada 13,1 rechaces por partido. Luego Clarence Leroy Kea jugó una temporada en Orense donde se quedó en "solamente" 12,7 rebotes por partido.

El señor Kea nació en Wilmington, North Carolina y empezó a jugar en el HS de Hanover en su localidad de Wilmington luego jugó en la Universidad tejana de Lamar, donde batió todos los récords de rebotes existentes, lo drafteó Dallas en 1980 y jugó en la NBA dos temporadas en la 80-81 y en la 81-82, de ahí a la CBA primero para jugar en Alaska con el Anchorage y de ahí a Roma donde juega dos temporadas con el Bancoroma, luego a Israel con el Happoel Holom, la 84-85, vuelve a Italia donde tenía un gran prestigio para jugar con el Fantoni Udine, de ahí marcha a Francia a jugar con el Limoges dos temporadas, regresa a Italia para jugar tres años en Firenze y recalar en la ACB, jugó dos temporadas, después de Murcia en Orense, y fue líder absoluto del rebote, dejando un récord que todavía sigue vigente, el de mayor número de rebotes atrapados en un partido. Su marca, 29 rebotes, será sin ninguna duda muy difícil de batir.
Cuando terminó en España jugó una temporada en Turquía con el Ulker de Estambul par luego retirarse.
Además en su palmarés puede decir que ha sido en la temporada 1982-83 Campeón Copa de Europa con el Bancoroma, ganándole al FC Barcelona.
Campeón de la CBA en la 1982-83 con Detroit Spirits.
Campeón de la Copa Korac en la 1986-87 con CSP Limoges.
Campeón de la LNB, Liga francesa, en la 1987-88 con CSP Limoges.
Campeón de la Copa de Francia en la 1987-88 con CSP Limoges.
Y Campeón de la Recopa de Europa en la 1987-88 con CSP Limoges.

Sin ninguna duda un auténtico carrerón de un gran profesional del que guardo un magnífico recuerdo.

6 comentarios:

supersalvajuan dijo...

¿Pero sudaba en los entrenamientos o solo saltaba en los partidos?

José Felipe Coello Fariña dijo...

Pues tengo que decirte que cuando entrenaba si que saltaba, pero la verdad es que saltar, lo que se dice saltar nunca lo vi saltar mucho.
El corría bien el campo, ganaba muy bien la posición cerca del aro, usaba bien su cuerpo y anotaba muchos balones doblados, en aquella época por Nacho Suarez, Eduardo Clavero o el mismo Ralph, que siempre atraían mucho a la defensa.
Pero él entrenaba como todo el mundo, alguna sesión de tiro de la mañana se la pasaba con el fisio pero asistir, asistía incluso a los voluntarios.
Un personaje sin duda.

Antoñito dijo...

Como diria alguien que sabe mucho de esto, buen jugador y mejor persona, y yo me atreveria a decir, excelente jugador y excelente persona.
Era buen tipo hasta con los juniors que entrenabamos con el primer equipo.
No lo dejes del todo Felipe, tu nos metiste el gusanillo de esto a muchos y hemos jugado hasta los treintay..., ahora es muy facil ver como buenos jugadores a los 22 ya se lo dejan porque estan hartos y eso es que algo ha funcionado mal, vuelve a trabajar con niños por lo menos.
Murcia necesita de entrenadores sabios y con ganas como TU.
Un abrazo.

José Felipe Coello Fariña dijo...

Antoñito, que grande eres. Gracias por tu comentario, cuando lees estas cosas de alguien al que entrenaste hace tantísimos años...

Tiene mucha razón el bueno de Antoñito, desde cadetes siempre Antoñito, el gran Clarence siempre tenía una cara amable y una sonrisa para los más jóvenes.

Jugadores como Antoñito, Marcos y Benjamín, que habían jugado conmigo en cadetes y eran juniors, entrenaban con frecuencia en el día a día del equipo ACB. Hoy cuando un junior entrena con el ACB es noticia de periódico, está claro que esto no progresa nada.

Espero que nos veamos pronto.
Un abrazo.

Rafael dijo...

Mis recuerdos baloncestísticos comienzan con 7 años en nuestra primera temporada en ACB, pero me hace especial ilusión leer este artículo, porque esa temporada, con tan sólo 8 años, fue la que me hizo amar este deporte por el resto de mis días.

Clarence era un jugador espectacular. Era increíble ver esa mole de sonrisa eterna ganar rebotes al que se pusiera por delante. Pero es que recuerdo a Ralph, con sus saltos hacia atrás en los tiros libres; a Julito Torres, todo pundonor pese a sus limitaciones técnicas; la magia de Nacho Suárez; a Edu Clavero y al bueno de Paco Martín...

Pese a mis pocos años, estaba deseando que llegaran esas noches en que hacíamos cola a las puertas del Príncipe de Asturias, con aquellos carnets de cartón que nos picaban en la puerta, para "sentarme" en un escalón del pasillo a disfrutar de este juego.

Desde aquí, vaya ese pequeño homenaje a todos los que nos disteis aquella oportunidad en Murcia.

Mo Sweat dijo...

Clarence pertenece a toda aquella generación de americanos que sentaron cátedra en nuestra liga, la mayoría de ellos pívots.
Ahora no hay muchos jugadores americanos con capacidad de ser auténticas estrellas aquí; y si los hay, pronto consiguen algún contrato en la NBA.
Y es que nuestro baloncesto ha evolucionado mucho y la NBA se ha estancado un poco, de ahí la diferencia, pero yo siempre tendré mitificados a tipos como Clarence Kea, Audie Norris, Reggie Johnson, Kevin MaGee o Wayne Robinson.
Saludos.