domingo, mayo 27, 2007

NO PUDO SER

La ilusión suele ser una gran compañera en viajes importantes, esta vez no fue suficiente. Seguramente el error no está en haber caído frente al Illescas de Toledo, el error es anterior al no haber terminado en la primera posición de nuestro grupo y el evitar a los toledanos hasta la hora final. Pero ya está terminado, no hay vuelta atrás, es lo que hay, ni más ni menos.

Después de más de 30 años viviendo intensamente este deporte, creo, y además sin ánimo de desmerecer su juego o su calidad, que Illescas tenía que ascender si o si. Parece un proyecto interesante en un sitio donde no hay ninguna estructura profesional de baloncesto y parece una salida más, para los muchísimos dinosaurios baloncestísticos que perduran en la capital de España.
Siempre he tenido claro que los partidos los suelen ganar los que juegan mejor o los que, en su defecto, saben estar más tranquilos en los momentos más complicados. Independientemente de que alguno te haga pensar en lo contrario. Nosotros, el pasado jueves no estuvimos bien, ni siquiera regular. Es fácil echarle la culpa a la ansiedad del momento y además tampoco encuentro otra explicación. Ellos, con su trabajo e intensidad, pusieron al equipo en esta fase final y ellos con su ansiedad desmedida y mi falta de control de la situación nos pusieron fuera de nuestra ilusión y nuestro objetivo. Esto es el juego, ni más ni menos.
Hace una semana en una entrevista para www.muevetebasket.es dije que mis favoritos para el ascenso eran Santa Pola, por una parte del cuadro, y el ganador de la eliminatoria entre Illescas y Balneario de Archena, no me equivoqué. Seguramente mi futuro pueda ser más interesante como analista que como entrenador.
Personalizar las responsabilidades o desviar la atención sobre si éste o el otro no estuvieron a su nivel habitual siempre me ha parecido de muy poco estilo. Es mucho más simple, no estuvimos bien y el otro equipo supo aprovechar su momento y, sobretodo, su experiencia. Siempre hay alguno, buenos amigos y otros no tanto, que te recuerdan situaciones puntuales del partido como si tenías que haber cambiado a éste o al otro o simplemente si no estuviste más listo con ésta u otra defensa. Es ley de vida, el que es entrenador de baloncesto o de cualquier otro deporte de equipo lo sabe y seguramente no cambiará nunca.
Por quien más siento esta derrota y el no haber jugado el partido decisivo por el ascenso, es por mis jugadores en primer lugar, por los directivos que han hecho posible que lleguemos juntos a esta parte del camino en segundo lugar, y por todos los archeneros y murcianos que el otro día se dieron cita en el Príncipe de Asturias, partido con mayor asistencia de público de toda la fase, para animarnos y apoyarnos en tercer y último lugar. Ellos lo que vinieron de Archena cargados de ilusiones para animarnos se merecian otro partido y eso no se puede arreglar de ninguna manera. Lo siento de verdad.


Ayer nos reunimos en Archena para despedir a Mario Fernandes, vuelve a Madeira y a entrenar muy pronto son la preselección portuguesa, un chaval excelente que ha pasado por el mal trago de una lesión muy jodida (fractura del 5º metatarsiano) y de no jugar al nivel que todo el mundo esperaba del base más valorado de toda la EBA, a Pablo Yanes, que vuelve a Canarias con ganas de quedarse en las islas y después de dejar un recuerdo imborrable en todos nosotros por su caracter y compañerismo, y a Rubén Ruiz, éste volverá a Archena pues tiene un año más de contrato y ha cumplido con su trabajo desde el primer día hasta el último, un ejemplo de profesionalidad para los más jóvenes en todo momento. Nos reunimos todos y pasamos el último rato de la temporada juntos.

Ascender el Santa Pola como campeón de la EBA con Quini García de entrenador ha sido la única alegría de esta fase. Básicamente por Quini y luego por algunos de sus jugadores a los que he entrenado (Samuel, Antonio, Fernando y Saulo) y por los otros con los que he competido ésta temporada y me parecen excelentes competidores (Romá Bas, Fran Cano, Fco. Javier Franco, Albert Ausina, Asier Martínez y Adrian Suarez). Quini ha demostrado lo que es capaz de hacer como entrenador, su salida del CB Murcia no fue la soñada por nadie que se dejó su piel en el campo por un club como jugador y luego como entrenador.

Solo le despidieron, independientemente de los argumentos laborales usados en su momento, por ser mi amigo y por ser amigo de mi familia. Suena triste y penoso pero es pura realidad. Su última temporada como entrenador ayudante con el equipo en LEB cesaron al primer entrenador antes del play off de ascenso y en vez de darle el equipo, lo pusieron en manos de uno que pasaba por allí y que hoy en día ni siquiera es entrenador en activo, que ojo. Luego con contrato en vigor lo despidieron en la pretemporada para fichar a dos melifluos que no conocian de nada la competición. Quini conoce el juego, es trabajador y además tiene todavía muy fresco sus recuerdos como jugador y sus experiencias, es una apuesta segura. Enhorabuena.

3 comentarios:

Basketcontrol dijo...

Muy buenos comentarios sobre tu equipo y tus sensaciones.
Sobre el tema de Quini creo que todos los que seguimos el baloncesto en Murcia tenemos las ideas muy claras sobre su dedicación y su trabajo en el CB Murcia y su forma de salir de allí, ahora les ha dado donde más les duele. Felicidades para él.

Anónimo dijo...

También recuerdo aquellos entrañables años en donde entrenabas al equipo juvenil junto a Bosque, aunque con algunos matices que quizá desconozcas. El ser humano filtra sólo aquello que le interesa y distorsiona la realidad a su antojo o simplemente, no le llega toda la información. Por ejemplo, me hacia bastante gracia cuando (yo formaba parte del equipo cadete) aparecía Felipe Coello en nuestro entrenamiento y Antonio empezaba a chillar como un energúmeno para aparentar lo duro que era ante el superior. Complejo de inferioridad que descargaba con nosotros con frases como “si a mi me joden desde arriba os jodo a vosotros”. Incluso cambiaba el acento al gritar, pronunciando todas las “eses” y tratándonos de “ustedes”. Era ridículo. Luego, Felipe se marchaba y todo volvía a la normalidad. Claro, cómo iba Felipe a saber esto, si no estaba cuando se producía el patético cambio. A Antonio Gómez Moret siempre le faltó personalidad. Por eso nunca llego tener éxito, pese a que acudía a doscientos clinics al año y se entregaba enfermizamente al baloncesto. No sé si su condición de maestro de escuela también contribuía a este complejo, frente a gente intelectualmente más exitosa. Se metía constantemente con nuestro escolta zurdo (no recuerdo su nombre), que era brillante en el instituto y era una máquina en matemáticas. En el colegio se comentaba que era un maltratador de los críos físicamente gordos o no agraciados. No me extraña, pues con nosotros también descargaba su rabia. (Era o es profesor de gimnasia). Antonio siempre se quejaba de que Felipe se llevaba a las “estrellitas” y que él era el pringado que hacía el trabajo de base, el trabajo duro. Bueno, esto es ley de vida, siempre hay alguien que hace el trabajo detrás y luego uno que pone la cara. No estoy diciendo que Felipe no trabajara bien ni fuera buen entrenador, pero “él se llevaba lo mejor”, según Antonio. Nunca estaba contento, ni se reía, un amargado constante, corto de miras, obsesivo, para el que no había nada más allá del baloncesto.

Tampoco sale en tus memorias el intento de suicidio de uno de los cadetes al no ser seleccionado para los juveniles. Un alero el cuál no tengo por qué decir su nombre. Casi nadie se enteró. Tendría sus problemas adicionales, pero se debería cuidar más la psicología con los jugadores, máxime si son adolescentes. La excesiva competitividad y la no tolerancia al fracaso que se nos inculcaba puede llegar a extremos como ese.

Tampoco es digno de poner en una autobiografía el enchufe de Rafael Arias para tener un puesto asegurado jugara como jugara, y viniera quien viniera al equipo. Si un John Stockton se hubiera presentado para las pruebas en Cadetes, lo hubieran descartado a favor de Rafael Arias, hijo de Don Braulio Arias. De esto también se quejaba Antonio y muchos padres de jugadores.

Como estas pequeñas historias, en cada uno de los equipos en donde estuvo Felipe o en cualquier organización jerarquizada, siempre hay trapos sucios. No es todo una película de Walt Disney, no es todo Hoosiers. No es todo maravilloso.

Felipe Coello dijo...

Al amigo anónimo:
Para empezar agradecerte tu participación en mi blog, independientemente de tu anonimato y de tus opiniones que solo son tuyas. Gracias por ellas.

Me alegro de que te acuerdes de aquellos años en los que entrené al equipo juvenil del CB Murcia, yo los recuerdo con mucho cariño y todavía guardo muy buena relación con casi todos aquellos jugadores y especialmente con Jose Bosque, buen amigo y buen entrenador. Seguro que hay matices que desconozco, seguro.
Dices bien que el ser humano filtra aquellos recuerdos que le interesan y distorsiona a su antojo el resto, aunque a veces es más simple y únicamente borra lo que no le interesa.

Eso que cuentas de Antonio Gómez no me parece muy justo hacerlo desde el anonimato pero yo tampoco soy nadie para dar clases de ética. Es cierto que Antonio chillaba mucho, independientemente de si era cuando estaba yo o dependiendo de su estado de ánimo, tampoco creo que le debamos dar más importancia. En esa época en el club había algun entrenador en las categorías inferiores que gritaba mucho más que él. El resto de detalles sobre sus formas y sus comentarios no entro a valorarlos, a mi no me entrenó y a ti parece ser que si. Sobre su personalidad y su carrera, más o menos exitosa, no creo que seamos nosotros los más indicados para valorarla, solamente él sabrá si está contento con su trabajo y su vida. Yo guardo un buen recuerdo de Antonio, el maestro, por su colaboración y su interés en aquellos años duros y difíciles del inicio del baloncesto, más o menos serio en nuestra Región. Por cierto, sigue entrenando y trabajando como profesor.

Pues la verdad que no me acuerdo para nada de ese suceso que pasó con ese jugador cadete, creo que me acordaría dada la gravedad de lo que cuentas pero este blog no son mis memorias, son simplemente comentarios sobre situaciones vividas y en las que seguro me guardo muchos recuerdos para mi y los mios.

Estoy de acuerdo contigo sobre las ayudas complementarias a los jugadores en edad de formación, me parece una gran idea y me parece que hay muchos chavales, no todos, que les vendría muy bien ese tipo de ayuda. El tiempo es quien enseña a valorar en su justa medida la verdadera importancia de los éxitos y fracasos deportivos, pero sin duda es un mal endémico la sobrevaloración de la competitividad en esas edades, aunque a día de hoy parece un buen entrenamiento, lo de la competitividad, para la vida diaria que nos toca vivir, desde el colegio hasta el mundo profesional pasando por la universidad.

Lo de la autobiografía ya te lo expliqué y de todas formas no creo que sea mi autobiografía el sitio para hablar del enchufismo de este o del otro jugador. Los entrenadores, en general, somos todos un pocos especiales y hay jugadores que para unos son muy buenos y para otros muy malos, es así y no reconocerlo no sería justo. A Rafa Arias no he tenido la suerte de entrenarlo nunca personalmente. Me parece un excelente chaval que todavía juega a baloncesto y se divierte con él, que además terminó sus estudios universitarios y del que me acuerdo muy bien cuando jugaba en las categorías inferiores del CB Murcia, por su físico, por ser hermano del Braulio y por ser hijo del coordinador de las escuelas del Club. Creo que Stockton le hubiese quitado el puesto aunque hubiese tenido que demostrarlo para el entrenador de turno. Sobre las influencias de su padre y su trabajo no comento nada en este blog, como bien dices, la memoria es muy selectiva y con eso lo digo todo.

Lo de las organizaciones jerarquizadas te ha quedado muy bien pero creo, sinceramente, que es un comentario muy demagogo. Por supuesto que en todos estos años ha habido trapos sucios y malos momentos, un montón. Pero sabes una cosa, prefiero solo hablar de los buenos recuerdos y los buenos momentos, que de los malos ya se encargarán otros de recordártelos. La vida es la vida, a veces es maravillosa y a veces dan ganas de mandar todo a la mierda, pero eso es así. Por cierto, hoy todavía me gustan las películas de Walt Disney y todas las relacionadas con el baloncesto, como Hoosiers por ejemplo.

Un fuerte abrazo y ya sabes donde me tienes para lo que te haga falta y pueda ayudarte.