Después de casi 10 años desde mi última entrada parece que voy a reanimar este blog que tantas lecturas y opiniones levantó durante algunos años...
Espero, de verdad, que siga entreteniendo como lo hacía antes.
martes, mayo 12, 2026
CARTA A UN AMIGO...
Se me hace muy duro escribir esta entrada, no quiero que se parezca a un obituario ni mucho menos, solo quiero despedirme de un buen amigo que ayer nos dejó y que mañana partirá para hacer su último camino, ese que nos alejará de su presencia física pero del que nunca nos distanciaremos para seguir su rumbo.
En mi particular última etapa de mi viaje personal, no estará un buen amigo desde hace 30 años, un amigo que ahora descansa tras dos años largos de pelea frente a un enemigo difícil de combatir y, que además, en los últimos meses se ha empeñado en ponerle las cosas cada vez más complicadas.
Aunque a él, complicándose cada vez más, nunca le cambió su expresión de saber estar, su sentir más profundo, orgulloso de quien era y de donde venía, lo hacía estar siempre en el sitio exacto dándonos su ejemplo más vital.
El baloncesto, el minibasket para ser más exactos, y nuestros hijos nos unieron hace mucho tiempo. Primero rivales, luego compañeros, campeonatos de España de selecciones autonómicas, entrenamientos los sábados y domingos por la mañana en San José de la Vega, desayunos, anécdotas, cafés... Luego viajes, Blanes, campeonato, partidos, hoteles, comidas, sobremesas, victorias, ratos para recordar siempre y que además nos llenaba de orgullo y nos hacía más felices.
Luego más temporadas, más partidos, ya juntos, nuestros hijos, compartiendo el mismo club y el mismo equipo, más partidos, más viajes, grandes momentos, su familia crece y tras Pilar, Jose y Juan, llega Lucia, y casi tenéis, Pilar y tú, un quinteto para jugar a baloncesto, la genética, esa de la que tú sabes tanto, no suele fallar. Luego otras situaciones no tan buenas, más y más recuerdos para las mochilas de cada uno y un viaje de esos que no quieres que termine nunca, y solo dura lo que tardan aquellos los niños en crecer y convertirse en casi hombres y nosotros, en cambio, sumamos canas y arrugas.
Él, rector de la Universidad de Murcia, yo entrenador de baloncesto profesional y un estudiante al que le quedaba colgada una asignatura, desde que llegué de Tenerife, para terminar mi licenciatura de Medicina, encuentros en el corazón de nuestra ciudad, hablar de los chicos que se hacen grandes y mantener un vínculo que ya no se rompería nunca, aunque ahora él, esté lejos físicamente. Un día una llamada, Felipe acércate al Rectorado que quiero comentarte un tema, sin preámbulos sin anestesia, me dice, tienes que ponerte las pilas si quieres tener ese título que dejaste aparcado hace un montón de años, tu ciclo de estudios termina y acabas ahora, o no te servirá de nada.
Sus palabras aquel día sonaron como una orden, recargué mis baterías de ilusión y con la ayuda, en la motivación y en los momentos difíciles, que también los hubo, de otros buenos amigos, conseguí terminar mis estudios de Medicina, él ya no era rector pero se sintió tan orgulloso como si lo fuera. Luego más de lo mismo, él entra en política y su lugar de trabajo quedaba cerca, muy cerca de mi casa. Nos volvemos a encontrar, otra vez hablar de nuestros hijos que ya son casi hombres, del baloncesto que también era parte de su vida desde muy pequeño y que como yo había trasmitido a sus hijas e hijos, como si fuera genético.
Pasan unos años y sale su nombre como posible aspirante a ser alcalde de Murcia; yo, en ese justo momento, me encontraba en la encrucijada de saber que hacer con mi vida profesional, con 58 años, entrenador de baloncesto profesional, médico colegiado sin experiencia laboral, gerente deportivo de una de las mejores instalaciones deportivas del municipio durante ocho años y muchas ganas de hacer cosas diferentes. Una
llamada de mi amigo y, sorprendentemente al menos para mi, me propone
ir en su lista de concejales al ayuntamiento de Murcia. Hablamos y sus palabras fueron tan convincentes como cada vez que hablábamos, supo tocar la fibra de trabajar por el municipio que me había acogido y donde tenía mi familia.
Dos legislaturas seguidas como número 7 de sus listas, seis años gobernando, dos más en la oposición, Deportes y Salud como competencias directas, muchas cosas por hacer, muchísimas más instalaciones deportivas para controlar y gestionar de las que nunca podía haber supuesto, muchas actividades, muchísimas, campeonatos de España, torneos internacionales, todo lo que nos podía hacer crecer, exigencias por su parte de una labor de excelencia por encima de cualquier otro parámetro. Siempre preocupándose por todos y cada uno de los deportistas, de los clubes e incluso de los que no necesitaban una ficha para hacer deporte, instalaciones públicas, carreras en la calle, deporte popular, y nuestro deporte de élite creciendo como la espuma.
Inquieto siempre, como médico que era, del trabajo de un servicio como el de Salud que tantos y tantas murcianas controla, desde que nacen hasta que se terminan sus días, los hábitos saludables, los mayores y el ejercicio, los programas de vacunación, los centros de salud en barrios y pedanías, las plagas, el cementerio de Nuestro Padre Jesús.
Intranquilo para que no se cometieran errores, ayudando con su opinión y, sobretodo, con su "magnífica" presencia, para mi, después de haber sido rector, era magnífico, aunque a él no le gustaba mucho.
Tantos buenos momentos, con un equipo bien hecho sin fisuras, siempre juntos para hacernos crecer, y algunos malos, pero él, impasible ante la grosería y malos modos de una ordinariez tremenda de algunos "compañeros" de viaje, que nunca fueron compañeros y solo buscaron lo que buscaban. Él siempre en su sitio, dando una lección de templanza, de saber estar por encima de todas las situaciones más complicadas...
Un final inesperado con la maldita plaga por medio, con medias verdades, que son muchas veces peores que las mentiras, nos quitaron del gobierno municipal y nos enviaron a la oposición, dos años duros de trabajo y más trabajo, para demostrar a unos y otros, el tremendo error cometido.
Jose, siempre con los suyos, sin atender a provocaciones malsonantes en plenos municipales llenos de inquina, pidiéndonos siempre un poco más, teníamos que demostrar el tremendo error que se había cometido. Un ejemplo para todos, para los más jóvenes y para los mayores, los que ya estábamos y los que entrarían muy pronto, solo con su presencia y su cara sabíamos si estábamos en el camino correcto, y eso para nosotros era una ventaja siempre. Contar con alguien como él en nuestras vidas siempre supone un antes y un después.
A mi me tocó dar un paso al lado, ya había sido el concejal más veterano en la última legislatura, había vivido el complejo momento de la vacunación del Covid y viví hasta una demanda por parte de uno de los grupos políticos por mi gestión en la misma, por cierto que fue rechazada por la Fiscalía que entendió que había hecho, ni más ni menos, el trabajo que tenía que hacer como médico colegiado y además concejal responsable de Salud de nuestro ayuntamiento. Nunca nadie de los que me pusieron en tela de juicio se disculpó; mi amigo, "mi" alcalde, y mis compañeros siempre estuvieron a mi lado hasta el último día. Esto último, más ir camino de los 67 años me decía que era el momento de hacer otras cosas.
Sabía que la personalidad arrolladora de "mi" alcalde y el trabajo hecho, por los nuestros y también, que curioso, por los otros, iba a poner a cada uno en su sitio.
Por fin, la mayoría absoluta se hacía realidad. Cuatro años por delante que él no podrá terminar, el "bicho" se metió en el camino y le ha hecho pasar las de Caín, a él y a los suyos, nunca una mala cara, siempre adelante, como le gustaba decir, dando ejemplo de una "murcianía" fuera de lo común, luchando contra los elementos, sabiendo que se le agotaban los días y sin dar un paso atrás, era su compromiso con la gente que lo quería y que lo habían puesto en ese sitio. Un ejemplo más de su sacrificio personal, familiar y con los que lo habían acompañado siempre. Para quitarse el sombrero y poder estar con él hasta el último momento, como así ha sido.
Tus hijos son, mujeres y hombres, con una formación envidiable, trabajan y, salvo la más pequeña, unas familias que os han hecho abuelos a ti y a tu esposa, Pilar, que ha demostrado su valentía y su entrega siempre, con el plus de además de una madre increíble y una compañera que siempre te lo ha puesto fácil para tomar las mejores decisiones, ella también ha sabido dar una lección de vida en este momento tan duro. Gracias por tu amistad y tu ejemplo, siempre estarás a mi lado y espero verte cuando me toque tomar el camino de ese último destino.
Música de la que a él le gustaba, de los ochenta y en español, con Los Secretos, con el Coro de Tajamar, y su fantástico "Pero a tu lado", que es como estaremos siempre...
No hay comentarios:
Publicar un comentario