Sinceramente nunca creí que volvería a poner en marcha este blog, pero tras más de dos años jubilado creo que ahora es buen momento. Hasta hace muy poco he estado entrenando a baloncesto tras mi periplo en la vida de la política municipal de este municipio de Murcia.
Muy contento del comportamiento de todas y cada una de las jugadoras de aquella temporada, pero muy especialmente de las chicas juniors que nos acompañaron durante toda la temporada y que hicieron un trabajo excelente. Tuve la suerte de compartir banquillo y trabajo con Balta López, Jorge Belmonte y Mariano Bein, este último como preparador físico, además de Sofía Abengoechea como delegada.
La siguiente, la temporada pasada 2024/2025, al cadete masculino de primer año, nacidos en 2010, del UCAM. El UCAM "B", donde no solamente jugamos la Final a 4 Autonómica de la categoría, además pusimos en serios apuros al UCAM "A", un buen equipo formado por jugadores de último año cadete, 2009, y en teoría los mejores jugadores del 2010 del club, en las semifinales y ganamos el partido frente al Marme, con cierta facilidad, por la tercera posición. Buena temporada con un equipo muy intenso y con muchas ganas de mejorar que terminó defendiendo muy bien y con el que disfruté mucho del baloncesto. Conté con la inestimable ayuda de Michelle Gelli como preparador físico toda la temporada y la de Ricky Ginga en el Torneo de Farners en Girona y la de Antonio Lozano en la Final a 4 Cadete celebrada en Mula. En la actualidad, hasta siete jugadores de aquel equipo "B" están jugando en la plantilla del UCAM "A".
En la actual, la 2025/2026 he estado hasta la última semana de enero en el CB San Jorge de 2ª Autonómica y ahora descansando un poco, que tampoco me viene mal tras un par de meses muy intensos. Me marché del San Jorge por decisión propia y por aspectos personales que no tenían nada que ver con el equipo que entrenaba, un grupo muy majo y muy variado que siempre entrenó muy bien y compitió mucho mejor de lo que yo esperaba. Algunos veteranos con mucho compromiso y algunos muy jóvenes que tenían muchas ganas de mejorar y jugar a más nivel. Solo dos derrotas en el periplo de que estuvimos juntos, frente al Infante "B", en casa por dos puntos, y en Lorca frente al Eliocroca por tres puntos. Ahora están a punto de terminar la primera fase y lo normal es que pasen como primeros a la segunda fase, que dará paso a la Fase de Ascenso a 1ª Autonómica. He tenido la suerte de entrenar junto a Darío Gea, segundo entrenador, y Lino González, que además de entrenar al equipo junior y al de Tercera Autonómica nos ayudaba cada vez que podía, que fueron muchas veces.
Además estos dos últimos años volví a retomar mi compromiso con la Federación de Baloncesto de la Región de Murcia y he entrenado a la selección autonómica cadete masculina de la Región de Murcia en los dos últimos Campeonatos de España que se celebraron en Huelva y en Zaragoza. En mi próxima entrada, para escribir sobre el equipo nacional, aprovecharé para poner alguna imagen sobre unos equipos muy curiosos que tuve la suerte de entrenar
La final frente al Real Madrid fue una lección de compromiso y solidez por parte de los jugadores de Galbiati, que siempre creyeron en lo que hacían y volvieron a dar la puntilla en el último cuarto con un parcial definitivo para un partido igualado, el 17 - 33, fue determinante para terminar ganando por un claro 89 - 100, que no habla de la igualdad existente durante todo el encuentro.
Trent Forrest destrozó a los bases del Real Madrid, jugando el mejor baloncesto que puede hacer desde esa posición en un partido como éste, defender, rebotear, dirigir y anotar cuando era necesario, para terminar con 22 puntos, sin anotar un solo triple, 9 rebotes y 11 asistencias para acabar con 38 de valoración en poco más de 35 minutos en la pista. Luwawu-Cabarrot anotó sin piedad y Omoruyi, un auténtico desconocido para muchos, dio el equilibrio necesario para sacar adelante un partido muy complicado a priori. Forrest no encontró defensor a su medida, ni los bases (Campazzo, Maledon y Felíz), ni Abalde, en su papel habitual de especialista defensivo, pudieron parar la explosión de juego del base norteamericano.
Tengo que decir que tanto Eugene Omoruyi como Mamadi Diakite me parecieron dos jugadores muy interesantes, aunque si buscas y lees sobre ellos, no son unos desconocidos. El primero, Omoruyi, es un nigeriano de nacimiento con nacionalidad canadiense que no llega a los dos metros y que es capaz de jugar en cualquiera de las tres posiciones más cercanas al aro. Brilló en su último año universitario en Oregon tras haber jugado a buen nivel en Rutgers tres temporadas. Luego jugó en la NBA, con Dallas, Oklahoma City, Detroit y Washington, alternando del 2021 al 2024 con sus equipos en la dura G-League y llegó a Baskonia para cubrir la baja de Tadas Sedekerskis. Jugador con capacidad para anotar, defender, rebotear duro y, además, excelente pasador. Atentos a sus mejores momentos en esta Copa del Rey.El segundo, Mamadi Diakite, es un guineano, de donde por cierto no salen grandes figuras como si lo hacen de otros países cercanos, que jugó en la Universidad de Virginia, donde fue campeón de la NCAA en 2019 con una participación importante. No lo eligieron en el Draft de 2020 pero jugó en la NBA, con Milwaukee, Oklahoma City, Cleveland, San Antonio y New York desde el 2020 al 2024, alternando con sus equipos en la G-League hasta que este verano firmó por dos temporadas con el equipo vitoriano. Es un alero, con 2,06 de altura, que se desenvuelve muy bien, como Omoruyi, en las tres posiciones fuertes. Tira con buenos porcentajes de tres puntos, aprovecha muy bien las ayudas de sus defensores interiores, puede jugar tanto de espalda como de frente a la canasta gracias a su físico y versatilidad, es buen taponador y muy agresivo, tanto en defensa como en el rebote. Diferencial por ese juego tan versátil que es capaz de aportar.
Junto a ellos dos, se sumó el talento imparable durante toda la Copa del Rey de Trent Forrest, que le valió además ser el MVP de esta edición.
A todo esto se unió la calidad anotadora compulsiva de Luwawu-Cabarrot, la intensidad, la polivalencia y el compromiso en el juego, que conocemos muy bien en Murcia, del letón Rodions Kurucs, los chispazos anotadores, cuando más lo necesitaron en su equipo, del "metedor" Markus Howard, el juego de equipo, en toda su esencia aportando defensa, rebote y puntos importantes del lituano Radzevicius, más el hambre de demostrar su valía de los jóvenes Mateo Spagnolo, muy activo y brillante en los minutos que estuvo en la pista, y Rafa Villar.
Entre todos ellos, más la indispensable valentía en la dirección del italiano Paolo Galbiati, un técnico que ya había ganado dos veces este mismo torneo de copa en la Italia, hicieron realidad el sueño de un club y de una ciudad, como el Baskonia, que llevaba tiempo fuera de las Copas del Rey y aún más tiempo sin ganarla.
De la Copa del Rey se podría hablar y escribir de muchas más cosas, creo que el nivel mostrado por el UCAM Murcia fue muy bueno y al que le faltó la chispa de suerte que tuvo el FC Barcelona en su eliminatoria de cuartos de final. Desde la distancia creo que faltó un poco de apoyo anotador para Dylan Ennis y Devontae Cacok, ambos a un excelente nivel. Lo mejor del UCAM en esta edición de la Copa del Rey fue, sin ninguna duda, su afición.
Termino con algo de música, como era costumbre hace unos años y este blog funcionaba como un reloj suizo. Pentatonix y su peculiar Hallelujah, del icónico Leonard Cohen.










1 comentario:
Me alegra mucho que hayas vuelto a coger el blog, Felipe. Eres una persona que ha hecho mucho por el deporte en general y por el baloncesto en particular. Tu etapa al frente de la Concejalía de Murcia fue, en mi opinión, fantástica para el Deporte Municipal. Tus aportaciones son muy valiosas y espero que sigas contribuyendo. Un fuerte abrazo. 💪
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