Cuando me enteré de la noticia, ayer domingo por la mañana, no me la podía creer, es verdad que hace unos años que no sabía nada de él, ni siquiera habíamos coincidido en alguna de las últimas Copas del Rey a las que tuve la oportunidad de asistir, pero siguiendo sus RRSS podía presumir que estaba todo lo bien que se podía estar con 80 años, casi recién cumplidos. Desgraciadamente no era así y su cuerpo, maltrecho por esas viejas lesiones de cuando jugó a máximo nivel en nuestro baloncesto y los achaques propios de su edad, estaba sufriendo una de esas enfermedades, que más vale no citar, que termina con tanta y tanta gente a estas alturas del siglo XXI.
Personalmente lo vi jugar cuando empezó mi idilio con el baloncesto y aquel RC Náutico de Tenerife que me metió el baloncesto en vena a principios de los setenta del siglo pasado. Lo vi jugar con el Joventut de Badalona junto a los míticos Nino Buscató, Alfonso Martínez, los hermanos Margall... Luego también lo vi jugar con el Círculo Católico, en sus últimas temporadas en la élite del baloncesto de aquella época.
Luego coincidimos enfrentándonos en ACB cuando entrené al Juver Murcia de Clarence Kea y Ralph McPherson frente a su Granollers EB con John Ebeling y Kenny "Sky" Walker, un poco más tarde decidimos que fuera nuestro entrenador en aquel CB Murcia, primer hijo del Juver Murcia, en la última temporada del Príncipe de Asturias como escenario de juego, era la temporada 93-94.
En aquella temporada fue muy fácil hacer el equipo con Oleart, él apostó por traer a unos jóvenes Xavi Sánchez Bernat y Maiol Cisteró, de la cantera del Granollers, más algunos veteranos como John Ebeling y Jim Thomas, junto a un "rookie", Ted Jeffries, recién salido de la Universidad de Virginia.
Luego se fichó a Quini García, por la lesión de José Mª Pedrera, y se trajo a Darren Morningstar a última hora por Jeffries. Con un equipo muy justo se jugó hasta el play-off de descenso donde se le ganó, tras remontar un 2-0 en contra para terminar 2-3, a un Forum Valladolid que entrenaba Moncho Monsalve y que tenía al brasileño Oscar Schmid y al ruso Fetissov como máximos exponentes.
Unos años después volvió en la liga LEB, en dos temporadas partidas, donde sumó unos cuantos partidos más.
Solo para terminar esta dedicatoria dándole un abrazo fuerte a todos sus amigos, muchos, familiares y a todos los que lo queríamos por como era, un profesional amable del que aprendí muchísimas cosas, con una gestión de grupo fantástica y que siempre estará en el recuerdo de los aficionados al baloncesto, no solo en Murcia, sino en toda España. Un abrazo fuerte allá donde estés, seguro que con los mejores.
Le digo adiós y le mando un abrazo con música, recuerdo hablar muchas veces de Loquillo y su paso por el baloncesto, creo que este tema le gustará. "Cuando fuimos los mejores"...



